La nefrectomía es una cirugía que consiste en remover parcial o totalmente un riñón, utilizada principalmente para tratar enfermedades renales o tumores. Este procedimiento puede dividirse en «nefrectomía total» y «nefrectomía parcial», dependiendo del alcance de la lesión y la condición del paciente. Su objetivo principal es extirpar el tejido afectado para prevenir la diseminación de tumores malignos o tratar daños severos en el riñón.
En el tratamiento del cáncer de riñón, la nefrectomía suele ser la terapia curativa; si el riñón pierde función debido a trauma, infección o daño severo, la cirugía también es la solución definitiva. La técnica quirúrgica puede ser abierta o mínimamente invasiva, dependiendo de la condición física del paciente y la localización de la lesión.
La nefrectomía se clasifica en tres tipos principales:
El mecanismo quirúrgico incluye localizar la arteria renal y la vena renal, bloquear el flujo sanguíneo y extirpar el tejido objetivo, asegurando el suministro de sangre a los restos renales. En las resecciones parciales, se debe preservar tejido renal sano para mantener la función renal.
Las principales indicaciones incluyen:
En algunos casos, si un riñón está gravemente dañado y el otro funciona normalmente, el médico puede recomendar la nefrectomía total para evitar riesgos de infección o deterioro.
La cirugía generalmente se realiza bajo anestesia general, con duración variable: la nefrectomía total dura aproximadamente 3-5 horas, mientras que la parcial puede ser más compleja. Los pacientes deben ayunar antes de la operación y someterse a análisis de sangre y estudios de imágenes para evaluar la ubicación del tumor.
Tras la cirugía, la hospitalización dura de 5 a 10 días, con un período de recuperación de aproximadamente 4-6 semanas. El médico ajustará el método quirúrgico según la función renal, edad y comorbilidades; por ejemplo, en pacientes mayores, se prefiere la técnica mínimamente invasiva para reducir el trauma.
Los principales beneficios incluyen:
Estudios a largo plazo muestran que pacientes con cáncer de riñón en etapas tempranas que se someten a resección curativa tienen una tasa de supervivencia del 70-90% a los 5 años. Además, las técnicas mínimamente invasivas reducen las complicaciones en más del 30% en comparación con la cirugía abierta tradicional.
Los riesgos potenciales incluyen:
Complicaciones graves: embolización de la arteria renal, riesgo de embolia pulmonar, o insuficiencia del tejido renal residual postoperatorio. Pacientes mayores o con diabetes pueden experimentar recuperación prolongada y mayor riesgo de infecciones.
Las contraindicaciones incluyen:
Tras la cirugía, se requiere monitoreo cercano de la presión arterial y la función renal, evitando esfuerzos intensos por al menos 6 semanas. Los pacientes deben seguir las indicaciones médicas para el uso de analgésicos y antibióticos, y realizar controles periódicos con análisis de orina e imágenes.
Este procedimiento puede combinarse con otros tratamientos:
Es importante considerar las interacciones de medicamentos anticoagulantes y anestésicos, por ejemplo, suspender los anticoagulantes para reducir el riesgo de sangrado durante la cirugía. El médico ajustará la anestesia según el historial farmacológico del paciente.
Según estudios clínicos, pacientes con carcinoma de células renales en etapas tempranas que reciben nefrectomía total curativa tienen una tasa de supervivencia a 5 años del 70-90%. La resección parcial puede conservar la función renal, especialmente en pacientes con un riñón saludable, con tasas de supervivencia a largo plazo similares a la nefrectomía total.
El uso de técnicas mínimamente invasivas reduce el dolor postoperatorio en un 40% y acorta la estancia hospitalaria a 5-7 días. Estudios grandes muestran que la cirugía asistida por robot logra una tasa de márgenes tumorales del 98% y tiene una tasa de complicaciones menor que la cirugía tradicional.
Opciones no quirúrgicas incluyen:
La elección de alternativas debe considerar la naturaleza del tumor, la salud general del paciente y la función renal. Por ejemplo, en pacientes con un solo riñón, se prefieren la resección parcial o la ablación para evitar insuficiencia renal tras la nefrectomía total.
El paciente debe realizarse estudios de imagen detallados (como tomografía computarizada o resonancia magnética abdominal) para evaluar la localización y la vascularización del tumor. Además, análisis de sangre, evaluación de la función cardiopulmonar y pruebas de coagulación son necesarios para determinar si el paciente es apto para la cirugía y reducir riesgos intraoperatorios.
¿Cómo se previene y maneja la fuga urinaria postoperatoria?La fuga urinaria es una complicación potencial tras la resección parcial del riñón. Durante la cirugía, el médico sutura y coloca drenajes para reducir el riesgo. Si después de la operación se detecta líquido con características urinarias o fiebre, se debe informar inmediatamente al personal médico, quienes pueden realizar estudios de imagen y, en casos graves, colocar un doble J o realizar una reintervención para ajustar las suturas.
¿Cuánto tiempo tarda en recuperarse la actividad diaria después de la cirugía?Tras una cirugía abierta, generalmente se requiere hospitalización de 5 a 7 días, mientras que la laparoscópica o con robot Da Vinci puede reducirse a 3-5 días. Se recomienda evitar levantar objetos pesados o realizar esfuerzos intensos durante 4-6 semanas, aunque se puede comenzar con actividades leves como caminar. La recuperación específica depende del alcance de la resección y la condición del paciente, siguiendo siempre las indicaciones del médico.
¿El otro riñón se deteriorará más rápido tras la nefrectomía unilateral?En adultos sanos, la remoción de un riñón aumenta la función de filtración del riñón restante, generalmente sin causar insuficiencia renal aguda. Sin embargo, a largo plazo, condiciones crónicas como hipertensión o diabetes, o en pacientes mayores, requieren seguimiento regular de la función renal. Se recomienda controlar la presión arterial, mantener una dieta baja en proteínas y evitar medicamentos nefrotóxicos para proteger el riñón restante.
¿Cuándo es necesario realizar revisiones postoperatorias?Se recomienda realizar análisis de función renal, estudios de imagen abdominal y marcadores tumorales cada 3-6 meses durante el primer año. Si la cirugía fue por tumor, el seguimiento debe ajustarse según la etapa del cáncer, con mayor frecuencia en pacientes de alto riesgo. La vigilancia a largo plazo permite detectar recaídas o nuevos tumores en etapas tempranas.